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Ocasiones

Qué ponerse a un matrimonio de día

Los matrimonios de día tienen otras reglas: la luz cambia el color, el pasto se come los tacos y a las nueve hace frío. Qué funciona y qué no, con las prendas a mano.

3 minutos de lectura

Qué ponerse a un matrimonio de día

La invitación dice cuatro de la tarde, en un campo cerca de Casablanca. Y ahí empieza el problema: casi todo lo que una tiene guardado para matrimonios se compró pensando en la noche, y de día se ve distinto. La luz es otra, el suelo es otro y, a las nueve, la temperatura también.

Esto es lo que de verdad cambia.

El color es lo primero, y no es un detalle

De noche el negro resuelve. De día se ve pesado, y en las fotos —que van a existir, te guste o no— apaga todo lo que tiene alrededor. Los colores llenos funcionan mejor con luz natural: frambuesa, coral, verde, azulino. No tienen que ser estridentes, tienen que tener color.

Dos reglas que no fallan: el blanco es de la novia, incluso el hueso, incluso el marfil. Y si la invitación pide un color, es en serio.

El largo importa menos que la tela

Corto, midi o largo: los tres sirven de día. Lo que se nota de verdad es la tela. Una lycra fría o una gasa caen bien, no se arrugan cuando llevas tres horas sentada y no dan calor al sol. Un terciopelo o un satén grueso, a las dos de la tarde, se ven fuera de lugar y se sienten peor.

Si dudas entre dos, elige la que puedas usar sentada sin acomodarte cada diez minutos.

Lo que siempre se olvida: a las nueve hace frío

Los matrimonios de día en Chile terminan de noche. Empiezas con sol en la ceremonia y para el brindis estás con los brazos cruzados. Una capa o un pañuelo grande resuelve las dos cosas: en la iglesia cubre los hombros y después abriga, sin ser un abrigo que no combine con nada.

La ventaja de una capa multiforma es que se amarra de varias maneras, así que no se ve como si te hubieras puesto algo encima a última hora.

Los zapatos y el pasto

Un taco aguja en un jardín se entierra. No es una opinión, es física. Si la ceremonia es al aire libre, un taco ancho o una plataforma te deja caminar y bailar; el aguja lo puedes llevar en el auto para la fiesta, si el salón tiene piso firme.

Los aros hacen el trabajo que de día no hace el maquillaje

Con luz natural, el maquillaje cargado se ve cargado. Los aros, en cambio, mantienen la cara iluminada sin que tengas que retocarte nada en todo el día. Si el vestido ya tiene color y movimiento, un aro limpio basta; si el vestido es más sobrio, ahí es donde conviene que el aro hable.

Si no quieres vestido

Un peto con una falda o un pantalón ancho es igual de correcto para un matrimonio de día, y tiene una ventaja: el peto lo vuelves a usar en cosas que no son matrimonios. Para una invitada que va a tres matrimonios en un verano, sale mucho mejor que tres vestidos.

En resumen

  • Color lleno, nada de blanco ni de negro.
  • Tela liviana antes que largo perfecto.
  • Algo para los hombros: a las nueve lo vas a agradecer.
  • Taco ancho si hay pasto.
  • Aros que iluminen la cara.

Si estás entre dos opciones y no te decides, escríbenos por WhatsApp con la hora y el lugar del matrimonio y te decimos cuál funciona mejor. Lo hacemos todo el tiempo.

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